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¿Quien tiene una mascota tiene un tesoro?

26/03/2018

Tu mascota te ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, mejora tus habilidades sociales, ayuda a controlar tu hipertensión y colesterol ¡mejora tu salud!

Vivimos en un mundo en el que el estrés y la ansiedad están a la orden del día, observar un acuario nos ayuda a pisar el freno. Imagínalo, es relajante, ¿no?: las burbujas, el movimiento lento de los peces y las plantas al compás del agua…

Acariciar a un gato, mirar como duerme un animal o tener a tu perro cerca escuchando su respiración induce de forma inmediata un estado de reposo y tranquilidad, reduciendo el estrés.

Todos (incluidos nuestros peludos) tenemos unas glándulas encima de los riñones, las glándulas adrenales, que secretan cortisol: la hormona del estrés. Se vierte a la sangre cuando nos estresamos y, a la vez, baja las defensas. Por esto nos ponemos malos siempre que estamos estresados. Pues bien, estar con nuestros pequeños reduce estos leves problemas de salud como los resfriados.

Convivir con un perro nos hace movernos más y esto, a su vez, colabora con la disminución de la presión arterial, el colesterol y los triglicéridos, además de aumentar la probabilidad de supervivencia frente a enfermedades coronarias. ¡Ah! Y también disminuye el dolor.

Ya a nivel social, un beneficio que, personalmente, me parece muy reseñable es que, las relaciones con animales son mucho menos amenazantes que con personas por lo que, en situaciones concretas, por ejemplo, bullying (acoso escolar) puede servir como un puente para superar traumas y mejorar las habilidades sociales.

Nunca está de más recordar que mejora la autoestima, la confianza y son una fuente inagotable de compañía y “buenrrollismo”. ¿Quién no está la mar de feliz y con la moral por las nubes si hay alguien que te adora, te admira y te idolatra por encima de cualquier otro humano e, incluso, por encima de sí mismo?

Todos estos hechos, demostrables científicamente, son las bases de las Interacciones Asistidas con Animales y, es más, durante las sesiones de estas actividades o terapias se ha probado que mejora la coordinación y la habilidad motora tras la terapia. También se recuperan recuerdos del pasado (lo he comprobado en primera persona) y aumenta el bienestar emocional. Y, en mi opinión, quizá lo más importante es que incrementa la motivación.

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